No caben más mentiras

por Javier Ávila

Los sucesivos gobiernos de España han sido mentirosos en un porcentaje muy superior a lo decente. Con la llegada de la crisis las mentiras han quedado desnudas, igual que los políticos que los pronuncian y el pueblo ha decidido no mirar para otro lado, porque la pobreza le amenaza.

La capacidad falsificadora del último gobierno es, hasta hoy, insuperable. La última semana de 2011 comunicó que desde 2012 se aplicaría un “recargo de solidaridad temporal” en el IRPF que aumentara la recaudación y permitiera alcanzar el objetivo de déficit público prometido a la Comisión Europea, un 4,4% del Producto Interior Bruto (PIB) para 2012. En septiembre el IVA subió 3 puntos (algo nunca visto) y el IBI ya había comenzado su ascenso imparable. Aún con los recortes drásticos en Educación y Sanidad, el objetivo de déficit no se cumplió pues saltó hasta el 10,6 %.

En 2013 siguieron los recortes en Educación y Sanidad, dos competencias autonómicas, cuando el verdadero incumplidor del objetivo de déficit fue el Gobierno Central (4,5% frente al objetivo del 3,8%). A estas alturas, la Comisión Europea había ampliado el objetivo de déficit inicial del 3 % hasta el 6,5 %, al percibir la imposibilidad de su cumplimiento. Efectivamente, acabó siendo del 7,1 % según cifras oficiales con muchas dudas de solvencia, como confirman las posteriores inspecciones europeas.

El “recargo de solidaridad” previsto para dos años se ha aplicado un año más, en 2014. El déficit previsto ronda el 6 % (el objetivo marcado es del 5,8 %) y la deuda pública supera el 100 % del PIB. Los datos son igualmente malos que los que utilizó el Gobierno para justificar el aumento de los impuestos y la reducción de los derechos sociales en 2012. Sin embargo, promete una bajada de impuestos para 2015 (año electoral) y 2016.

Las mentiras salen a flote. Primero, la bajada de impuestos es prácticamente igual a la subida de 2012 (llamada eufemísticamente “recargo de solidaridad temporal”). Por tanto es un ajuste prometido cuando se subieron los impuestos pero no una bajada. Segundo, no es tampoco bajada de impuestos, ya que la economía familiar sigue sufriendo la subida de impuestos como el IVA y el IBI que no van a bajar (la Comisión Europea pide su subida). Tercero, si las cuantas públicas españolas no están mejor que en 2012 cuando era imprescindible subir los impuestos para mejorarlas ¿cómo se puede justificar una bajada del IRPF ahora? Cuarto, ¿era necesaria en 2012 la subida de impuestos y los recortes sociales? Quinto, si el mayor incumplidor de los compromisos económicos con Europa es el Gobierno Central, ¿por qué se exigen los mayores esfuerzos a Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, instituciones que manejan los presupuestos sociales que permiten equiparar los derechos de todos los españoles? Sexto, ¿por qué no ha habido rebajas salariales y de prerrogativas en todos los cargos públicos?

2015 es año electoral. Esperemos que los votantes no sufran amnesia pre-electoral y castiguen adecuadamente a los políticos mentirosos, ese bipartidismo que se sustenta mutuamente. No caben más mentiras. Debemos construir una nueva sociedad.