Un PP decadente al puro estilo Suárez

por Javier Ávila

Ha quedado en el imaginario del posfranquismo, aquella frase de Suárez: “Puedo prometer y prometo...” al que seguían un numeroso grupo de promesas incumplibles. Aquella estrategia era el resultado de un intento desesperado de recuperar importancia política tras la desintegración de UCD (Unión de Centro Democrático) cuando los españoles demandaban más democracia. Aquellas mentiras no sólo no siervieron para que el CDS obtuviera más votos, sino que aumentó su descrédito (El CDS acabó integrado en el PP, aunque su dirigente, María Teresa Gómez Limón, acaba de abandonar el partido y su puesto de diputada madrileña por la corrupción y la falta de transparencia reinante).

Treinta años después, un PP a la deriva por la pérdida de contenido ideológico de sus escasos mantras incorruptibles (privatización, recortes laborales, sanitarios, educativos, fiscales y presupuestarios) recurre a la estrategia de Suárez. Han comenzado las promesas incumplibles.

En 2015 el gobierno del PP nos va a dar todo lo que nos quitó y más. España va a ser una fiesta durante 10 meses (hasta las generales de noviembre). Seremos la envidia de los alemanes. ¡Qué buen argumento para un estreno de ciencia ficción!

En 2015, el gobierno bajará los impuestos. Bueno, sólo el IRPF, ya que el IVA acabará subiendo de nuevo. Recordemos que los subió en 2011 con carácter provisional (durante dos años que ya son tres) con el objetivo de atajar el déficit y la deuda pública, objetivos que han sido un fracaso. El déficit público está por encima del doble de las exigencias europeas y la deuda pública ha alcanzado el 100% del PIB, todo lo que producimos en un año). Aún así ahora es posible, dice el Gobierno, bajarlos. Tachán, este truco no lo supera ni el mago Tamariz. Para desternillarse si no fuera porque los desatinos políticos acabamos pagándolos las familias. Más del 90 % de los ingresos del Estado los proporcionan las familias en el actual modelo de país edificado entre PP y PSOE (datos del informe de Oxfam Intermon).

En 2015 los funcionarios recuperarán una parte de la paga extra que les secuestraron en 2012. ¡Sra. Cospedal, ésto si que es diferido! Ahora, será el quinto año seguido de congelación salarial.

También en 2015 el Gobierno aprobará unas ayudas de 400 € para familias sin ingresos, pero parece que será bastante difícil conseguirlas y el presupuesto asignado será escaso. Con concederlas todas antes de mayo esperan volver a ganar las elecciones. Esta pantomima no la supera ni el payaso Charlie Rivel.

También se promete una reactivación de la economía al tiempo que la continuación de la austeridad, elementos incompatibles. Ni los hermanos Tonetti han conseguido del público unas carcajadas tan agrias.

A partir de hoy se multiplicarán las promesas a incumplir. ¡Menudo circo!

A esta carrera también se ha apuntado el PSOE, pues tiene exactamente los mismos problemas que su hermano gemelo: el PP. Cuando el fracaso del modelo neoliberal corrupto ha destapado todas las mentiras de sus sustentadores, se lanzan a una campaña de promesas incumplibles. Esto quiere decir que están acabados y que lo saben. La retirada de la reforma de la ley del aborto, con mayoría absoluta parlamantaria, es una prueba de ello.

Los defensores de esta estrategia de promesas “populistas” llaman populistas a otras opciones políticas que se oponen al austericidio y la pérdida de derechos vitales aparejada. Es una estrategia de descalificación y también, sobre todo, un intento desesperado de supervivencia. Pero el pueblo no aguanta más y España va a experimentar muchos cambios importantes en un corto periodo de tiempo. La ilusión y la imaginación se van a imponer a la corrupción y a la Casta. Otra política es posible y necesaria.